Los últimos casos del sicario liberado por «error» y por «horror» por parte de instituciones del Estado y los casos de drogas en el Ejército y FACh dan cuenta de un problema mayor del que el Estado de Chile en su conjunto NO SE HA PREOCUPADO de manera real y del cual un sinnúmero de expertos, opinólogos (santones absolutistas porque sus verdades son y punto) son tan o más responsables de la crisis que vive la nación generando un falso caos.
Pareciera que ciertos actores -los santones absolutistas- han leído en demasía a James Gleick.
Es importante -en este contexto- recordar el caso del narco en la Municipalidad de San Ramón, los sospechosos «no funcionamiento» de los camiones scáner de Aduanas, los ya innumerables casos de corrupción en municipios, parlamento, y otros instituciones del Estado, sin mencionar los casos en el mundo privado que dan cuenta que el problema es ya endémico del país y que ha sido relativizado por una cultura nacional del eufemismo y el esconder la basura bajo la alfombra.
Ya lo advertía INFOGATE.CL en una crónica de 2021: ¿Cuándo Chile se volvió corrupto? Para muchos, la corrupción en Chile se institucionaliza con los “sobres con sobresueldos” (conocido en 2002), desde entonces, solo declaraciones y acuerdos políticos transversales para “guardar la mugre bajo la alfombra del olvido” pero ningún gobierno le ha hecho frente con bisturí en mano para extirpar este cáncer totalmente ramificado.
Santones incendiarios
En este contexto llama la atención como los vociferantes de turno (opinólogos, editorialistas, conductores de noticieros, de matinales y pseudo expertos) lanzan arengas brutales, opiniones absolutistas como si ellos fueran santones con verdades reveladas generando un clima de desanimo público que se traduce en «abandonen el barco», pareciera -para esta mentes iluminadas- que Chile cae al abismo sin dar esperanza y sin dar atisbos de un tratamiento serio del y de los problemas país.
Todo esta bajo el escándalo morboso y bajo la consigna deben rodas cabezas, y poco análisis sobre las causas que han llevado al país a este punto.
Muchos dirán que es culpa de tal o cual sector político, de tal o cual gobierno (para estos santones absolutistas) nada es bueno en Chile.
Entonces la legítima pregunta: Si estos santones estuvieran a cargo del país sería la Recta República.
Destruyendo la institucionalidad desde el «púlpito»
Por mientras cierta prensa y el regimiento de santones lapidan a las instituciones de la Nación, socavan la moral pública inyectándole miedo a las audiencias.
Pero no se dan cuenta -o peor aun lo hacen de manera consciente- que con su acción debilitan más el Estado y a sus instituciones permanente entregándolo en bandeja a lo que ellos supuestamente denuncian: el crimen organizado y la corrupción.
En este estado de caos infundado por los santones, claro que es más fácil que las gentes, los funcionarios del Estado caigan en las tentaciones y se subyuguen a ellas ya que en un panorama oscuro e incierto, donde todo esta mal y donde se impone la desesperanza, claro que es más fácil corromperse.
Entonces, el mejor aliado del crimen organizado son estos santones que opinan y dictan cátedras de sus púlpitos detrás de micrófonos radiales, de set de la tele o tras cronicas y columnas terroríficas que destruyen todo.
Pero se equivocan, la esencia de la nación y de su institucionalidad radica justamente en principios que no se han corrompido y sería oportuno que de una vez por todas estos santones absolutistas sean responsables y hagan una labor verdaderamente patriótica ya que hablan muchas veces del patriotismo y no le sigan pavimentando el camino a la corrupción y el crimen organizado. Aún están a tiempo.









