USEC y Viernes Santo: “El tema de fondo es la dimensión espiritual del trabajador”

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foto agencia
  • La Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos señaló que esta discusión no debiera centrarse solo en la operación o las ventas, sino en una cuestión de fondo: el desarrollo integral de las personas, que también incluye su dimensión espiritual. “Conciliar la actividad económica con la vida espiritual sí es posible, no debe ser planteada como una dicotomía”. 

En medio del debate en torno al funcionamiento del comercio durante Viernes Santo, la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, USEC, llamó a las empresas a dialogar con sus trabajadores y a buscar fórmulas que permitan compatibilizar la actividad laboral con el respeto por la vida de fe en una fecha especialmente significativa para los cristianos.

En esa línea, Enrique Cruz, presidente de USEC, señala que este no es un asunto ajeno al rol del empleador. “Dirigir personas no consiste solo en organizar trabajo. También exige reconocer la integridad de quienes lo realizan. Por eso, escuchar a los trabajadores, conocer sus necesidades y ofrecer flexibilidad cuando sea posible no debiera verse como una concesión excepcional, sino como parte de una cultura laboral más humana”.

Desde la organización indican que, para muchas personas, Viernes Santo no es un día cualquiera, sino una fecha de profundo sentido religioso, familiar y comunitario. Así, advirtieron que reducir esta conversación a una pregunta sobre apertura, cierre o ventas deja fuera el tema de fondo: qué lugar se le reconoce, dentro de la vida laboral, a la dimensión espiritual de las personas.

“Si una empresa quiere realmente poner a la persona en el centro, no puede preocuparse solo del sueldo, la operación o los resultados. También tiene que resguardar condiciones para que sus trabajadores puedan vivir de manera coherente con sus convicciones, especialmente en fechas de especial significado espiritual”, comenta Cruz.

USEC sostuvo que conciliar actividad económica y respeto por la vida espiritual sí es posible, y no debe ser planteada como una dicotomía. Pero esa conciliación exige algo básico: entender que una empresa que pone a la persona en el centro también debe hacerse cargo de aquello que le da sentido a su vida.

Finalmente, desde la organización hicieron un llamado a los empresarios a abrir una conversación más profunda sobre esta materia y expresaron su disposición a liderar una mesa de trabajo que permita avanzar en criterios y buenas prácticas para reconocer y resguardar la dimensión espiritual de los trabajadores, especialmente en fechas de especial significado religioso.

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