Foto Cancillería

Esta tarde los presidentes de Chile y Bolivia, José Antonio Kast y Rodrigo Paz, sostuvieron una reunión virtual en la cual expresaron su firme voluntad de combatir el crimen organizado transnacional que pudiera producirse en la frontera común.

En particular, el Presidente Paz se refirió al robo de combustible y su posterior adulteración, lo que está afectando gravemente a la ciudadanía y economía de Bolivia. Frente a ello, el Presidente Kast expresó su total voluntad para cooperar con la investigación de estos hechos.

Ambos presidentes alentaron a los organismos competentes y ministerios públicos a trabajar de manera coordinada, mediante la interoperabilidad institucional, la articulación técnica y el intercambio oportuno de información sobre estas materias.

Los mandatarios coincidieron en la importancia de seguir fortaleciendo la cooperación bilateral y la coordinación política para enfrentar de manera conjunta la amenaza del crimen organizado transnacional en la zona fronteriza y en la región.

Robo y adulteración de combustible

Cabe reseñar que este martes, el Presidente Rodrigo Paz y tres de sus ministros presentaron en Bolivia el resultado de una investigación que estableció la existencia de una presunta «red de robo y sabotaje de gasolina y diésel».

«Nos duele profundamente que la patria sufra de esta manera. Esto ha sido un intento de sabotaje y de traición a la patria. Esta red delincuencial opera en varios países, no es solo en Bolivia«, dijo, añadiendo que esta red robaba combustible boliviano en garajes y otros espacios del exterior en una «suerte de venta ilegal» de carburantes.

«O sea, al robarnos el combustible, los litros que sacaban de cada cisterna, adulteran con agua y otros productos, que después llegaba a Bolivia», explicó.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, señaló que la investigación llegó a otros países como Chile, Paraguay y Argentina, y presentó videos y fotografías para demostrar el “modus operandi de la red delictiva que tiene su origen en la anterior administración de YPFB”.

Aseguró que esta red operaba en Iquique y Arica, en Chile, donde se extraía combustible de las cisternas para traspasar a camiones más pequeños, que eran «trasladados a garajes particulares para vender el producto, ya sea diésel o gasolina».

Además, detalló que de las cisternas sacaban entre 700 a 1.000 litros de combustible, que luego eran repuestos con una mezcla de agua sucia y aceite usado.

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