Morosidad, riesgo digital y eventos extremos: las 5 razones por las que las pymes están mirando cada vez más de cerca los seguros

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  • En un entorno más incierto, las empresas de menor tamaño están comenzando a ver los seguros como una herramienta clave para proteger liquidez, operación y continuidad del negocio.

En Chile, cada vez más pequeñas y medianas empresas están dejando de ver el seguro como un costo secundario y comienzan a considerarlo una herramienta de apoyo para la continuidad operacional. En un escenario económico exigente, una pyme no solo enfrenta el desafío de crecer, sino también el de responder a impagos, contingencias, interrupciones y nuevas exigencias que pueden afectar su liquidez y estabilidad. Este cambio se produce en un país que hoy cuenta con 629.601 pymes operativas y con un mercado asegurador que sigue mostrando dinamismo.

En el primer semestre de 2025, la industria aseguradora registró ventas por US$ 8.442 millones y, en seguros generales, las primas directas llegaron a US$ 2.672 millones. En ese escenario, las pymes están mirando con mayor atención coberturas que antes parecían propias de compañías de mayor tamaño, impulsadas por la morosidad, la fragilidad financiera, la exposición a eventos climáticos, los riesgos digitales y un entorno regulatorio más exigente.

A continuación, ORSAN Seguros, empresa líder en el negocio de venta de pólizas de seguros de garantía y crédito, presenta 5 razones por las que PYMEs están recurriendo cada vez más a los seguros:

1. Porque la morosidad afecta directamente la liquidez

Uno de los principales factores detrás de este mayor interés es la presión sobre la cobranza. Actualmente, el 16,7% de las empresas activas en Chile presenta documentos morosos, lo que vuelve más relevante la necesidad de resguardar la caja y evaluar mejor el riesgo de vender a crédito. Para una pyme, un atraso significativo en pagos no impacta solo una factura, sino que también puede alterar el capital de trabajo, comprometer pagos a proveedores, remuneraciones o impuestos, y limitar la capacidad de operar con normalidad.

2. Porque una interrupción operacional puede ser más grave que el daño mismo

Para una pyme, un incendio, robo, daño eléctrico, inundación o paralización temporal puede generar consecuencias que van mucho más allá de la pérdida material inmediata. En muchos casos, el efecto más complejo aparece después: caída de ventas, pérdida de clientes, incumplimiento de compromisos y deterioro del flujo de caja.

La experiencia reciente en Chile, con eventos climáticos e incendios de alta magnitud, ha reforzado la percepción de que estas contingencias no son excepcionales, sino riesgos concretos que pueden comprometer la continuidad del negocio.

3. Porque muchas pymes no tienen espalda financiera para absorber pérdidas importantes

La situación financiera de muchas micro y pequeñas empresas sigue siendo frágil, por lo que un impago, siniestro o contingencia legal puede afectar seriamente su estabilidad. Esta vulnerabilidad se ha hecho más visible con el aumento de los procedimientos de insolvencia: según la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, en el primer trimestre de 2025 se registraron 93 liquidaciones simplificadas de micro y pequeñas empresas, un 69% más que en igual período de 2024. Frente a ese escenario, distintas empresas han comenzado a revisar mecanismos que permitan reducir exposición y amortiguar el impacto de eventos críticos.

4. Porque el riesgo ya no es solo físico, también es digital y regulatorio

La digitalización ha cambiado la naturaleza del riesgo para las pymes, que hoy dependen de bases de datos, plataformas, medios de pago digitales y sistemas tecnológicos para operar. Esto las expone a incidentes digitales y virtuales, interrupciones, pérdida de información y daño reputacional. A ello se suma un marco regulatorio más exigente, marcado por la entrada en vigencia de la Ley Marco de Ciberseguridad y la nueva normativa sobre protección de datos personales, lo que ha llevado a que los seguros comiencen a ser considerados también como una forma de respaldo frente a incidentes y responsabilidades asociadas a este entorno.

5. Porque el seguro empieza a integrarse a una gestión más profesional del negocio

Cada vez más pymes están entendiendo que asegurar no solo implica protegerse frente a una eventual pérdida, sino también fortalecer su gestión de riesgos. En un segmento donde aún existen brechas importantes en planificación financiera y control interno, según un estudio de la Superir y la Universidad Gabriela Mistral, el 74% no ha recibido capacitación financiera, el 16% nunca ha llevado un estado financiero y un 9,6% se encuentra en crisis financiera grave. En ese sentido, herramientas como el seguro de crédito, por ejemplo, aporta ordenamiento financiero a una empresa, ayudando así a identificar riesgos críticos, ordenar procesos, anticipar escenarios que puedan afectar la continuidad del negocio y enfocar las ventas..

En esa línea, Sebastián Navarrete, Gerente Comercial de Crédito de ORSAN Seguros, señala que los seguros “no solo permiten enfrentar financieramente el riesgo de impago, sino que también puede contribuir a una gestión más estructurada del riesgo comercial, al seguimiento de la cartera y a la relación con fuentes de financiamiento. En un contexto económico desafiante, este tipo de instrumentos ha ganado visibilidad entre empresas que buscan reducir exposición y operar con mayor previsibilidad, profesionalizando a las Pymes”.

El cambio de fondo es claro: para una pyme, el riesgo ya no se mide solo en ventas perdidas, sino en la posibilidad real de que un solo evento comprometa su operación completa. En un entorno donde los márgenes de error son cada vez más estrechos, los seguros están empezando a dejar de ser un gasto accesorio para transformarse en una herramienta de gestión, continuidad y estabilidad empresarial.

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