Sin duda que Michelle Bachelet ha cometido una cantidad enorme de errores, sobre todo durante su segundo mandato. Ahí empoderó a una generación joven de políticos intelectualmente mediocres del Frente Amplio, repitiendo la historia de los “pipiolos”. Según la Real Academia de la Lengua Española la definición de “pipiolo” es Principiante, novato o inexperto.
Lamentablemente en Chile la historia tiene una rima muy fuerte, que a veces uno cree que se está repitiendo la historia. Evidentemente estos jóvenes pipiolos, llenos de ideales venían a cambiarlo todo, pero al final tuvo que ir la vieja Concertación a su rescate. Una parte importante de Chile le adosa la responsabilidad a Michelle Bachelet.
Justo o no, se ha granjeado una mala disposición de parte de la derecha política del país.
¿Esa mala disposición justificaba no apoyarla en su candidatura a la secretaría general de la ONU?
Mi análisis es que NO.
Ha sido un gran error por parte de Chile. Y el problema es estructural.
Ya en mi columna de Noviembre del 2022 (https://infogate.cl/2022/11/analisis-oportunidades-2023-para-cancilleria/) donde analizaba el caso de la postulación de Claudio Grossman a la Corte Internacional de Justicia, que se necesitaba con urgencia una institución de inteligencia dentro de la Cancillería para aunar una “estrategia-país”.
Decisiones de postular o desechar candidaturas deberían tomarse con modelos probabilísticos basado en variables precisas y siempre tomando en cuenta los intereses permanentes de Chile.
Evidentemente no hubo ni interés, ni ganas de hacer nada dejando decisiones a merced de la ideología de cada Gobierno. El gobierno “pipiolo” del presidente Gabriel Boric fue incapaz de demostrar que sus decisiones en materia internacional no estaban cargadas por su propia ideología.
Pero lo peor es que el nuevo gobierno del presidente José Antonio Kast ha seguido los pasos de su antecesor, tomando decisiones abiertamente ideologizadas en materia internacional.
Este ciclo de extremistas fuertemente ideologizados a cargo del gobierno de Chile está perjudicando al Estado de Chile.
Por esta razón siempre es importante entender la carta de don Diego Portales a su amigo Antonio Garfias en 1831, cuando se había retirado de la política contingente:
“Nadie quiere vivir sin el apoyo del elefante blanco del Gobierno y cuando los hijos de putas no son satisfechos en sus caprichos, los pipiolos son unos dignos caballeros al lado de estos cojudos. Las familias de rango de la capital, todas jodidas, beatas y malas, obran con un peso enorme para la buena marcha de la administración. Dígales que, si en mala hora se me antoja volver al Gobierno, colgaré de un coco a los huevones y a las putas les sacaré la chucha”, Diego Portales.









