
Puerto Ibáñez (Chile) (EFE).- Entre ríos caudalosos, lagos prístinos y campos de glaciares de la región de Aysén, una de las zonas australes más extremas del país, el presidente chileno, Gabriel Boric, defendió esta semana, en una de sus últimas giras por Chile, las políticas públicas «de largo plazo» para las zonas más aisladas y deshabitadas del país e instó a “potenciar su desarrollo” y a no «postergarlas».
Boric, que el 11 de marzo entregará el poder al ultraderechista José Antonio Kast, visitó a los habitantes de la Carretera Austral, en el corazón de la Patagonia Chilena, más de mil kilómetros al sur de Santiago, para inaugurar obras de mejoramiento de rutas, un hospital, un centro de salud rural y entregar recursos a la policía de la zona.
“Deslumbrado” y “sobrecogido” –dijo– por los parajes del lugar, que se tomó el tiempo de admirar antes de sus intervenciones, Boric apuntó a las “políticas públicas de largo plazo” y “más allá del gobierno de turno” para desarrollar “la belleza y el potencial de Aysén”.

“Una deuda con la conectividad”
La Región de Aysén, de poco más de 100.000 habitantes, es una de las menos pobladas y más aisladas de Chile, pero –a la vez– uno de sus mayores reclamos turísticos. Allí, la cordillera de los Andes forma una sucesión de macizos abruptos, valles glaciares y fiordos.
A pesar de que la famosa Carretera Austral, la ruta de grava y asfalto que se comenzó a construir en 1976, y que atraviesa montañas, bosques y pampas, funciona como arteria principal de la región, la conectividad sigue siendo uno de los principales desafíos del lugar.
“El Estado de Chile tiene una deuda con la conectividad de Aysén, debe ser la región con menos conectividad de Chile, la que tiene menos kilómetros pavimentados del país”, dijo Boric desde la comuna de Cochrane, donde colocó la primera piedra de las obras de mejoramiento de uno de los tramos de esta carretera (Ruta 7).

“Una deuda con la conectividad”
La Región de Aysén, de poco más de 100.000 habitantes, es una de las menos pobladas y más aisladas de Chile, pero –a la vez– uno de sus mayores reclamos turísticos. Allí, la cordillera de los Andes forma una sucesión de macizos abruptos, valles glaciares y fiordos.
A pesar de que la famosa Carretera Austral, la ruta de grava y asfalto que se comenzó a construir en 1976, y que atraviesa montañas, bosques y pampas, funciona como arteria principal de la región, la conectividad sigue siendo uno de los principales desafíos del lugar.
“El Estado de Chile tiene una deuda con la conectividad de Aysén, debe ser la región con menos conectividad de Chile, la que tiene menos kilómetros pavimentados del país”, dijo Boric desde la comuna de Cochrane, donde colocó la primera piedra de las obras de mejoramiento de uno de los tramos de esta carretera (Ruta 7).
“La mayoría del territorio de nuestras regiones extremas está inexplorado, no se conoce o muy poco”, apuntó Boric, quien llamó a “democratizar el territorio”.
En Puerto Río Ibáñez, última parada de su viaje de tres días, el mandatario firmó el Plan de Zonas Extremas para Aysén, para inyectar de forma permanente recursos a la región, un compromiso adquirido tras llegar a La Moneda, el 11 de marzo de 2022, cuando prometió mantener “como leyes permanentes” estas iniciativas inicialmente pensadas como una medidas extraordinarias.
“Quienes venimos de zonas extremas –concluyó Boric– sabemos que las personas hacen patria en los territorios más inhóspitos, más recónditos de nuestra tierra, y valen lo mismo que cualquier ciudadano”.








