Escudo de Bolivia bordado. (Foto: Infogate)

Pese a que el gobierno boliviano encabezado por el Presidente Rodrigo Paz ha enfatizado desde su asunción el pasado mes de noviembre su disposición de estrechar relaciones con Chile, la confirmación de que su demanda marítima prosigue siendo «irrenunciable», mantiene una sombra sobre la concreción efectiva de este planeado mejoramiento.

Aún más, pone una señal de atención para la gestión del designado futuro canciller del próximo Gobierno, Francisco Pérez Mackenna, cuya procedencia desde el mundo empresarial ha instalado señales de que se apunta a priorizar la diplomacia económica por sobre la irrenunciable soberanía, lo que podría desembocar en sacrificios contrarios a las tradicionales decisiones en política exterior como ocurrió con Piñera que mientras Perú nos obligaba a ir a La Haya, él mantenía negocios con Perú.

Desde la campaña presidencial del vecino país, Rodrigo Paz había tendido puentes hacia Chile. Nada espectacular, pero sí abriendo la puerta para sentarse a conversar. El siguiente paso fue la presencia del Presidente Gabriel Boric en el cambio de mando. La reunión sostenida en La Paz entre ambos jefes de Estado marco un hito en la relación bilateral, la primera de ese nivel en 19 años.

Recordemos que en octubre de 2018, por 12 votos a favor y tres en contra, la Corte Internacional de La Haya decidió rechazar, en forma contundente, la demanda marítima presentada por Bolivia y buscaba sentar a Chile a negociar una salida soberana al mar.

Pdte. Paz: Foco económico y «lucha por nuestro mar» (¿Cuál mar?)

Con el espaldarazo de la reunión presidencial de noviembre, Paz comenzó a hablar de acercamiento bilateral, apuntando a la veta económica, aunque durante el acto de aniversario de la región amazónica de Beni, en noviembre del año pasado, si bien enfatizó que «tenemos que cambiar nuestra relación con Chile», no dejó de sostener que ello debía ocurrir «sin dejar a un lado nuestra irrenunciable lucha por nuestro mar».

El momento cúlmine en estos meses se produjo en Panamá con la reunión entre Paz y el Presidente electo José Antonio Kast, en la cual el Mandatario boliviano declaró tras la cita que «entendemos nuestros factores históricos de la relación chileno-boliviana, pero también entendemos que nuestros pueblos tienen que progresar y la realidad que se genera sobre una mejor vida para nuestros hombres y mujeres de Bolivia y de Chile hace un momento superior».

Acotó luego que «la prioridad es crecer, la prioridad es dar salud, educación, la prioridad es darle un mejor futuro a nuestros habitantes y eso nos conlleva a entender que nuestros retos no es resolver problemas del pasado, sino resolver los problemas del presente y del futuro y llevar adelante un esfuerzo conjunto para que tanto Bolivia-Chile, Chile-Bolivia, tengan una mejor perspectiva junto al contexto sudamericano, una visión de desarrollo y de beneficio para nuestras naciones».

Pero es necesario acotar que declaraciones generales durante su estancia en el país centroamericano, recogidas por medios altiplánicos, el Jefe de Estado había señalado que «hay ciertos temas que son constitucionales, pero que no evitan que Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil y otras naciones podamos progresar sobre otras temáticas. Los temas constitucionales se respetan«, en directa alusión a la exigencia constitucional boliviana de mantener la demanda marítima.

Canciller Aramayo: «Reivindicación marítima irrenunciable»

Otro actor en este tema ha sido el canciller boliviano Fernando Aramayo, quien llegó hasta Santiago a mediados de enero para reunirse con su par chileno Alberto van Klaveren, con quien revisó el estado actual de las relaciones bilaterales y apuntando principalmente a materias económicas y comerciales prioritarias para ambos países, entre las cuales se encontró la modernización y profundización del Acuerdo de Complementación Económica (ACE N° 22) y la promoción de la cooperación en la difusión y desarrollo de la actividad turística binacional.

La aspiración marítima, al menos públicamente, no fue tema de este encuentro. Pero poco más de dos semanas después, el jefe de la diplomacia boliviana aseguró, en entrevista con Bolivisión, que «nuestra reivindicación marítima irrenunciable«, pero aclarando que este tema no debía condicionar el desarrollo de una agenda de temas comunes con Chile, que incluye asuntos como la seguridad, migración, comercio, transporte, energía y tecnología.

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