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  • La diferencia entre una herida simple y una complicación se define en los primeros minutos. El uso directo de alcohol o agua oxigenada sigue siendo uno de los errores más frecuentes y puede retrasar la cicatrización.

El verano cambia la rutina de los niños: más horas fuera de casa, más juegos, paseos y actividades en espacios abiertos. Con esa mayor exposición, también aumenta la probabilidad de cortes y heridas superficiales, ya sea en la playa, plazas, camping o incluso dentro del hogar. El problema aparece cuando la primera atención se improvisa o se usan productos inadecuados.

Según explica Felipe Rodríguez, enfermero y Clinical Specialist de Solventum, un corte “no es solo un accidente leve, sino una lesión que debe tratarse con cuidado desde el primer minuto para evitar infecciones, cicatrices de mala calidad o reaperturas posteriores”.

El especialista señala que lo primero es mantener la calma y realizar una limpieza adecuada. Recomienda lavarse bien las manos antes de tocar la herida, detener el sangrado con presión directa usando una gasa limpia y luego limpiar el corte con agua potable o suero fisiológico. “Muchas personas siguen usando alcohol o agua oxigenada, pero estos productos dañan el tejido sano y pueden retrasar la cicatrización”, advierte.

Rodríguez enfatiza que es clave evaluar la herida antes de decidir el siguiente paso. Si el corte es muy profundo, sangra de forma persistente o los bordes de la piel están muy separados, se debe acudir a un servicio de urgencia. Sin embargo, cuando se trata de cortes superficiales y lineales, existen alternativas que permiten manejarlos de forma segura en casa.

En esos casos más simples, una de las alternativas de cierre son las suturas adhesivas, como el caso de Steri-Strip™, diseñado para cortes lineales y superficiales donde los bordes de la piel se juntan fácilmente al presionarlos con los dedos, idealmente en zonas de poca movilidad como frente, brazos o espalda. “Estos parches pueden reemplazar a los puntos cuando la tensión de la piel es baja, porque su instalación no es invasiva, no requiere anestesia y distribuye la fuerza del cierre de manera uniforme”, señala Rodríguez.

Entre los beneficios, Rodríguez menciona que este tipo de cierre reduce el riesgo de infección, mejora el resultado estético y facilita el cuidado domiciliario. Al no perforar la piel, agrega, el cuerpo se concentra en cicatrizar la herida original, lo que favorece una recuperación más limpia y rápida.

El especialista advierte que una atención inicial deficiente puede tener consecuencias a largo plazo. Infecciones locales, cicatrices gruesas o visibles y heridas que se reabren con el movimiento son algunas de las complicaciones más frecuentes cuando el corte no se limpia o no se cierra de manera correcta desde el inicio

Por eso, durante los días posteriores, recomienda observar la herida y consultar a un profesional si aparece enrojecimiento intenso, calor local, secreción o si el dolor aumenta en lugar de disminuir. “El seguimiento en casa es parte del tratamiento”, subraya.

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