Por Hugo Barra, Director Liga Marítima de Chile
A 13 millas náuticas (24 Kilómetros) de la boca occidental de la Estrecho de Magallanes, en la Isla Evangelistas, se encuentra el Faro que, desde hace 130 años, “alumbra”, guía y anuncia a quienes vienen navegando el Océano Pacífico, que están próximos a ingresar al único paso natural entre los dos grandes océanos.
Diseñado y construido por el Ingeniero George Slight el faro encendió su fanal un 18 de septiembre de 1896. Desde entonces miles de servidores navales de la especialidad de fareros, han custodiado este vital punto de referencia marítima.
En diciembre recién pasado, durante la 3ª reunión de la Organización Internacional de Ayudas a la Navegación – IALA, celebrada en Bombay – India, se anunció oficialmente a la comunidad marítima internacional que el Faro Evangelistas ubicado en la Región de Magallanes y Antártica chilena, había sido seleccionado como “Faro Patrimonial Mundial del Año 2026”.
Una distinción internacional que se fundamenta en el valor histórico, cultural arquitectónico y marítimo de la estructura del faro, y el legado más que centenario de este faro chileno, guiando a los navegantes, en las habitualmente tormentosas aguas del océano pacífico austral.

A la redacción de esta columna vientos de 120 nudos (222 kms/hr) de velocidad y olas de 15 metros azotan la “Roca” como los fareros chilenos denominan al referido faro. Las largas jornadas fondeados a la sombra de la Roca, esperando condiciones de vientos y olas aceptables, no obstante, riesgosas para desembarcar, escalar y “subir a pulso” los víveres, vituallas y elementos en general para mantener a los fareros y al faro en funcionamiento, originaron el nombre de “Cuarenta Días” con que se conoce al fondeadero.
Generaciones de marinos chilenos, tripulantes de remolcadores, escampavías y todas las naves de la Armada que dese 1896 mantienen en funcionamiento el fanal, conocen de la bravura del clima y la magnitud de la fuerza con que la ola oceánica que navega de weste a este, golpea sin misericordia al referido peñón.
Al día de hoy, la disponibilidad de buques con capacidades para operar helicópteros y la modernización del sistema de faros y balizas implementada por la Armada Chile, ha derivado en que sólo una fracción de los más de 960 faros que hoy guían a los navegantes por las aguas jurisdiccionales de Chile, sean habitados. Solo se mantienen habitados en forma permanente, aquellos ubicados en zonas remotas de la costa nacional, y cuyo tiempo de reactivación, ante una eventual falla, pudiera poner en riesgo la navegación y/o a la vida humana en el mar.
A esta hora, a 13 millas náuticas del continente, cuatro marinos chilenos, un sargento, dos cabos y un marinero, custodian y mantienen en servicio el Faro Evangelistas, la imponente estructura que la Organización Internacional de Ayudas a la Navegación – IALA, ha distinguido.
Liga Marítima de Chile celebra la designación del Faro Evangelistas como “Faro Patrimonial Mundial del Año 2026”, y rinde homenaje a las generaciones de marinos chilenos, hombres y mujeres de la especialidad de fareros, así como también a las dotaciones de los buques de la Armada de Chile que ayer, hoy y mañana seguirán manteniendo en servicio a estas vitales estructuras que permiten la navegación segura de las naves así también como la vida de los mar.










