El siguiente es el análisis que hace France 24 al Gobierno del Presidente Gabriel Boric y que publica este domingo a 14 días de la elección. Un análisis mas bien gris y poco optimista, tal como da cuenta la bajada del artículo el cual reproducimos íntegramente:
Del entusiasmo reformista que envolvió la elección del presidente más joven de la historia de Chile queda poco. Mientras la aprobación popular ronda el 30%, según diversas encuestas, el legado de Boric se anota avances sociales más modestos que los prometidos, errores por inexperiencia y falta de soluciones a algunos problemas urgentes, como el alza de la criminalidad o el estancamiento de la economía. Aun así, el líder izquierdista puede aspirar a ser un actor importante en el futuro político del país.


Reforma constitucional, corrupción, inseguridad, incendios: ¿qué ha lastrado la imagen del gobierno Boric?
Desde el inicio de su mandato, el gobierno de Gabriel Boric debió afrontar asuntos coyunturales que contribuyeron a acelerar la pérdida de parte de su capital político. A la cabeza de la lista asoman los dos procesos fallidos para la reforma de la Constitución, el gran reclamo surgido de la ola de protestas de 2019. Aunque no se trata de una responsabilidad de su administración, la agenda gubernamental quedó envuelta en sus primeros meses en el debate sobre la nueva Carta Magna durante el primero de esos procesos, con Boric poniéndole cara al texto de corte progresista redactado por la Convención Constitucional. De ahí que la derrota del 'apruebo' en el plebiscito de septiembre de 2022 se leyera como una dura derrota del presidente chileno en el amanecer de su gestión. Heiss agrega que el Ejecutivo de Boric "llegó con una agenda reformista muy ambiciosa" y que esta era "un poco más reformista de lo que esperaban aquellas personas que votaron por abrir un proceso constituyente". Por esa razón, ese primer intento de cambio constitucional "no fue capaz de sintonizar con los verdaderos anhelos del electorado y produjo temor, incertidumbre". Tampoco lo consiguió un segundo texto, redactado por un Consejo Constitucional de corte más derechista, que también fue rechazado en el plebiscito de 2023. Así, prácticamente los primeros dos años de la administración Boric estuvieron imbuidos en ese debate que, a la postre, no arrojó resultados concretos. Al margen de los intentos truncados de reforma constitucional, sobre el gobierno de Boric también recayeron rápidamente, en junio de 2023, sospechas de posible corrupción con el denominado Caso Convenios, en el que la Fiscalía de Chile abrió una investigación por malversación de fondos en la firma de contratos entre organismos gubernamentales y distintas fundaciones. La trama se destapó con el convenio entre el ministerio de Vivienda y Urbanismo y la fundación Democracia Viva, ligada al partido Revolución Democrática (RD), uno de los más importantes de la alianza de gobierno de Boric, lo que salpicó demasiado pronto la imagen renovadora de la joven coalición. Teniendo que capear estos temporales y aparcar su agenda reformista amplia, muchos chilenos le cuestionan a la gestión de Boric lo que consideran cierta falta de respuestas a temas urgentes.
A la cabeza de las preocupaciones, según las encuestas, está la crisis de seguridad pública que, si bien responde a causas estructurales que exceden al actual Gobierno, se ha asentado con un alza inédita de crímenes violentos, a los que la sociedad chilena no estaba acostumbrada.
Más allá de que el gobierno de Boric consiguió sacar adelante con apoyo opositor en el Congreso decenas de leyes en materia de seguridad y que ha destinado recursos adicionales a los cuerpos de seguridad del Estado, en muchos prevalece la sensación de que no ha sido suficiente frente a un reclamo de mayor "mano dura" contra la delincuencia y el crimen organizado, una postura más asociada a la derecha que a la izquierda.
"El tema del orden público y del narcotráfico queda pendiente, pero no por fallas del presidente y del gobierno, sino porque es un tema que el Estado mismo corre de atrás", matiza Mireya Dávila. "Es un asunto que requiere un Estado distinto y adaptarse. Y este gobierno no alcanzó a hacerlo porque estuvo cuatro años. Y porque metió a las Fuerzas Armadas en el orden interno, que para mí es un error. La experiencia dice que no es bueno y en el fondo es traspasar el problema a una parte del Estado encargado de la defensa externa, cuando deberían hacerlo las fuerzas internas".


Los avances en la agenda social durante el gobierno de Boric
Aun más acotada que en su programa inicial, la agenda social del gobierno de Boric sumó algunos hitos relevantes. Su mayor logro ha sido la reforma de pensiones que, aunque menos amplia de lo que sus bases pretendían, supuso el mayor cambio en 43 años al sistema privado de capitalización individual instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1981. Uno de los principales cambios de la ley, aprobada a inicios de 2025, es que los empleadores vuelven a aportar para las jubilaciones de sus trabajadores. También sobresale la ley para reducir gradualmente la jornada laboral, que en abril de 2024 bajó de 45 a 44 horas semanales, que pasará a ser de 42 en abril de 2026, y quedará fijada en 40 horas a partir de abril de 2028. O la política de copago cero, que desde 2022 permite la atención gratuita en los centros públicos de salud para sectores más vulnerables.