La elección de este domingo 16 de noviembre, deja varias lecciones, mazazos y aplastamientos siendo el principal el fracaso de:
Encuestas, expertos electorales, analistas políticos, opinólogos y ciertos medios de comunicación.
Quizás el fracaso de estos actores radica en la desconexión de la realidad que tienen estos personajes y medios, ya que la inmensa mayoría de la gente simplemente no se informa por los medios tradicionales, no escucha a los gurúes que vaticinan y menos leen las encuestas que semana a semana llegan a los grupos de poder y a los círculos que sirven al poder.
La elección de ayer profundiza la desconfianza ciudadana en la politica tradicional, agranda la brecha entre el poder y su corte y el pueblo llano; es decir hay mundos y realidades que el poder sigue sin ver, sin observar y lo peor, es sin tomar en cuenta esas otras realidades alejadas de los medios, el poder y la llamada clase politica.
A las buhardillas
Lo que seria justo y ademas muy necesario es que todos estas encuestadoras, expertos electorales, analistas políticos, opinólogos y ciertos medios de comunicación, se autoexiliaran a las buhardillas junto a los jurásicos políticos que han quedado fuera de juego (Matthei, Insulza y otros personajes tan obsoletos).
Ahora bien, lo que viene es que estos mismos factores de control del poder se rearticularán justamente para mantener sus cuotas y tratar de mantener cierta vigencia en la corta campana para la definición presidencial.
Por ahora la gran lección es que si el poder y el control sigue sin mirar más allá de sus propias fronteras al país real y a la gente que vive extramuros seguirán fracasando y distanciándose de la realidad y por lo tanto generando erróneas prospectivas.
Lo que se ha dado ahora es dos países uno lindo e informado y otro muy hastiado de ese país tipo corte de Versalles (sin ser Versalles porque es muy rasca).
Al igual que Mattei, seria saludable para la República, Encuestadora, expertos electorales, analistas políticos, opinólogos y ciertos medios de comunicación, pidan perdon o rectifiquen su permanenge arrogancia de ser dueños de la verdad.









