Estudian el potencial de los edificios ubicados en la costa de Chile para una evacuación vertical en caso de Tsunami

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Las y los investigadores CIGIDEN Cristian Cortez, Rosita Jünemann, Claudio Fernández, Alejandro Urrutia, Jorge Crempien y Rodrigo Cienfuegos, se preguntaron cómo sería el desempeño de los edificios de hormigón armado que se ubican frente a la playa, ante un eventual caso de terremoto y tsunami ¿Podrían ser usados como refugios para una eventual evacuación vertical? 

El estudio “Performance of an RC building under seismic and tsunami actions in sequence via nonlinear dynamic analysis including soil-structure interaction”, plantea si la evacuación vertical puede servir como una acción de mitigación ante el riesgo de tsunami. En este trabajo, los expertos del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres; CIGIDEN, presentan los resultados del comportamiento de las edificaciones existentes para realizar esta acción e identifican que para que un edificio sea utilizado como refugio de evacuación vertical es fundamental que éste pueda resistir, tanto el sismo previo, como el posterior tsunami

Para conocer el comportamiento de algunos edificios que se ubican frente a la costa -ante la amenaza de terremoto y tsunami- los científicos crearon una simulación a través de modelos computacionales y tomaron como ejemplo un edificio ubicado en la ciudad de Viña del Mar en una zona de alta exposición a tsunami. 

La investigación propone un terremoto de magnitud 8.8 en la costa central de Chile, donde se generaron registros sísmicos, como de inundación por tsunami para la ubicación del edificio. Además, se consideró un suelo arenoso, típico de la ciudad de Viña del Mar, y por último, las distintas opciones para la evacuación vertical. 

Jorge León, investigador principal de CIGIDEN y académico de la Universidad Federico Santa María, explica que eligieron a la ciudad de Viña del Mar como caso de estudio, ya que “es un área muy expuesta a tsunamis de campo cercano. En particular, su zona central, determinada por el centro antiguo y la población Vergara, son zonas de baja elevación, a menos de 10 metros sobre el nivel del mar. Son zonas altamente inundables y a la vez tienen su punto de encuentro o refugios horizontales de evacuación a distancias bastante largas”.

El arquitecto explica que treinta minutos de viaje caminando en la ciudad de Viña del Mar, no garantiza la seguridad de las personas, “teniendo en cuenta que en experiencias recientes en la costa chilena, los tsunamis son capaces de llegar a menos de 15 minutos”, advierte. Asimismo, la ciudad tendría una condición geofísica desfavorable, a lo que se le suma la cantidad de población residente y flotante. Esta última, muchas veces duplica a la primera, debido a que en el sector se concentran servicios como escuelas, universidades, hospitales y comercio. 

En tanto, el autor principal del paper e investigador de CIGIDEN, Cristián Cortez, señala que en general, se ha estudiado el comportamiento de los edificios ante estas amenazas por separado y que este trabajo es uno de los pocos que considera ambas amenazas para evaluar el daño que le produciría el terremoto al edificio simulado y su posterior comportamiento ante un tsunami. 

Evacuación vertical 

Una de las hipótesis que se logró demostrar es que “el daño que existe por sismo, sí influye en cómo se comporta el edificio en caso de tsunami. Esto quiere decir que si hay mucho daño en el edificio debido al sismo, vas a tener más daño por tsunami y si tienes poco daño, el tsunami afectará menos”, asegura Cortez.

Para desarrollar esta investigación, loa acdémics utilizaron como una de sus referencias el Policy Paper “Evacuación vertical como medida de mitigación del riesgo de tsunamis en Chile”, publicado en 2019 y donde se identificaron en terreno, catorce edificios que podrían ser posibles puntos de evacuación vertical. 

En este documento -elaborado para los “tomadores de decisión”- los edificios fueron caracterizados por; estructura de hormigón armado; altura superior a los ocho pisos; un uso público (no residencial) para garantizar el acceso de las personas; y  una superficie adecuada en relación al número esperado de evacuados. “Los resultados obtenidos a partir de las simulaciones muestran una reducción significativa de los tiempos requeridos de evacuación, permitiendo bajar la posible tasa de fallecidos a 0% y logrando que toda la población llegue a zona segura en los primeros 20 minutos después de ocurrido el terremoto”, recalcan los expertos. 

En la actualidad, se ha seguido desarrollando una metodología para poder evaluar los edificios que puedan sostener una evacuación vertical, considerando los  aspectos urbanos y desplazamientos, como por ejemplo, desplazamientos óptimos y características de uso al interior. 
Otro antecedente para desarrollar este paper, fueron las características del terremoto de 1730 en la bahía Valparaíso y que constituye el segundo terremoto y tsunami más grande de la historia de Chile, después del ocurrido en 1960 en Valdivia.

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