Equipo de inspectores internacionales llegó a la planta nuclear de Zaporizhzhya y descubrió equipo militar ruso escondido en sus instalaciones

El equipo del OIEA planea quedarse en la planta nuclear según sostuvo el jefe de la misión internacional, Rafael Grossi, aunque funcionarios rusos aseguraron que sólo permanecerían por un día en el lugar

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El argentino Rafael Grossi, el principal inspector nuclear internacional, dijo que vio “las cosas clave que necesitaba ver” y que su equipo pudo recopilar “mucha información” durante una visita largamente esperada a la planta Zaporizhzhya ocupada por Rusia en el sur de Ucrania.

El operador de la planta, Energoatom, dijo el jueves que Grossi había abandonado el sitio después de una visita que se retrasó varias horas debido a los bombardeos, pero que cinco representantes de la Agencia Internacional de Energía Atómica permanecerían, probablemente hasta el sábado.

“Hemos logrado algo muy importante hoy y lo importante es que la OIEA se queda aquí: que el mundo sepa que la OIEA se queda en Zaporizhzhya”, dijo Grossi en un video de la agencia de noticias rusa RIA Novosti.

Dijo que las explicaciones dadas al equipo de 14 miembros durante la visita, que duró “unas pocas horas”, fueron “muy claras” y elogió el “trabajo dedicado” del personal de la planta que estaba “siguiendo profesionalmente con su trabajo” en “circunstancias muy difíciles”.

Otro de los aspectos que la comisión esperaba estudiar en terreno era la presencia de equipo militar ruso dentro de las mismas instalaciones de la planta nuclear, algo alegado permanentemente por Ucrania y descartado por Rusia, pese a la constante evidencia gráfica de artillería rusa disparando desde el recinto o que aeronaves rusas ocupen el espacio aéreo de la planta para dirigirse a atacar posiciones ucranianas.

Todo ello está prohibido de acuerdo a la legislación internacional vigente desde la década de 1970.

En este contexto, una de las primeras imágenes que llegaron a occidente en el transcurso de la visita fue una bodega ocupada por camiones militares rusos, mientras los inspectores caminaban en medio de ellos. Solo basta conocer cuánto equipo militar y sus características encontrarán en total durante la inspección.

La planta fue ocupada por las fuerzas militares rusas en marzo, pero todavía está conectada a la red ucraniana y está a cargo de los empleados de Energoatom. El área ha sido objeto de repetidos disparos en las últimas semanas, lo que genera temores de un desastre de radiación.

Moscú y Kyiv han intercambiado la culpa por el bombardeo, con Ucrania alegando que Rusia está usando la planta como escudo, almacenando armas allí y lanzando ataques desde el área a su alrededor, mientras que Moscú acusa a Ucrania de disparar imprudentemente en la zona.

Los comentarios de Grossi se produjeron después de que ambas partes se acusaran mutuamente de intentar sabotear la visita del OIEA, destinada a realizar “actividades indispensables de protección y seguridad nuclear y salvaguardia”, lo que retrasó la misión varias horas.

Enerhodar, la ciudad al lado de la planta, fue atacada al amanecer, dijo su alcalde, y las fuerzas rusas bombardearon la ruta previamente acordada que los inspectores debían tomar. Moscú afirmó haber frustrado un intento ucraniano de capturar la planta, afirmando que el supuesto comando ucraniano había sido completamente destruido, pero sin mostrar más pruebas que los estos de una barcaza encallada que lleva largo tiempo abandonada en la zona.

Grossi dijo que la inspección tenía como objetivo establecer una presencia permanente en la planta, pero los funcionarios rusos dijeron que los inspectores, que vestían chalecos antibalas azules y viajaban en camionetas Land Cruisers blindados blancos con marcas de la ONU, permanecerían solo un día.

Ucrania dijo que no podía garantizar la seguridad del equipo. El ministro de energía, Herman Halushchenko, le dijo a CNN que Ucrania había “cumplido con sus obligaciones internacionales” e hizo todo lo que pudo, pero la situación en torno a la planta seguía siendo “un desastre”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo en tanto que Moscú estaba “haciendo todo lo posible” para que los inspectores visitantes “puedan completar sus tareas”, mientras que la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, culpó a Ucrania por cualquier peligro de radiación.

“La UE está ocupada con una decisión importante: emitir o no visas a los rusos”, agregó. “Pero la radiación no necesita una visa para cruzar fronteras. Si algo sucede en Zaporizhzhya, no se tratará de visas, pasaportes o fronteras”.

Robert Mardini, jefe del comité internacional de la Cruz Roja, señaló por su parte que era hora de “dejar de jugar con fuego” y, en cambio, proteger la planta. “El más mínimo error de cálculo podría desencadenar una devastación que lamentaremos durante décadas”, dijo.

Mardini dijo que era alentador que el equipo del OIEA estuviera inspeccionando la planta porque lo que estaba en juego era “inmenso… Cuando los sitios peligrosos se convierten en campos de batalla, las consecuencias para millones de personas y el medio ambiente pueden ser catastróficas y durar muchos años”.

(Con información de The Guardian UK)

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