Carlos Ruiz, ideólogo del Frente Amplio, urge al Gobierno a frenar a la derecha antidemocrática, advirtiendo que de no hacerlo “esto puede costar una guerra civil”

"Estamos enfrentados a la más abyecta de las derechas que está jugando a tirar el mantel. Hasta intelectuales como Daniel Mansuy y Hugo Herrera han dicho por qué no habilitan a otros sectores. La derecha actual no dialoga. Es una derecha que viene a bombardearlo todo", comentó el académico.

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Quien fuera uno de los principales ideólogos del Frente Amplio en sus inicios, Carlos Ruiz, aseguró que el gobierno de Gabriel Boric debiera desarrollar una política clara contra la derecha antidemocrática ya que, en su opinión, este sector constituye “un riesgo real a la democracia”, asegurando que “esto puede costar una guerra civil.

En entrevista con The Clinic, el sociólogo de la Universidad de Chile señaló que “el Gobierno no ha tenido una política clara con la derecha y debería tenerla. También debe conversar con los sectores menos conservadores. Es responsabilidad de todos bloquear a una derecha antidemocrática porque es un riesgo real a la democracia. Es evidente que en la derecha están jugando a obstruir y lo hacen a un nivel tan brutal que está bordeando la desestabilización”.

Por lo mismo, pide abrirse “a los sectores de una derecha razonable”. Ello porque asegura que “estamos enfrentados a la más abyecta de las derechas que está jugando a tirar el mantel. Hasta intelectuales como Daniel Mansuy y Hugo Herrera han dicho por qué no habilitan a otros sectores. La derecha actual no dialoga. Es una derecha que viene a bombardearlo todo“.

-¿Eso podría interpretarse como un retroceso democrático?

Hay preocupación en ciertos sectores de la izquierda de que pueda haber una regresión autoritaria en este país producto de este intento de desestabilización.

-¿Pero qué significa eso en estos tiempos?

Hoy no existe el quietismo de la sociedad, como sí lo hubo en los años 90. Por lo tanto, puedes tener una presión de desestabilización por dos lados: por la presión de la derecha y por una presión social.

-¿La derecha de Kast es tan poderosa?

No terminamos de aceptar que en la segunda vuelta electoral se manifestó el hundimiento completo del régimen político de la transición. Ese formato ya no tiene ninguna capacidad de operar.

-Pero hay un proceso constituyente en el medio…

Sí, pero la derecha quiere abortar ese proceso constituyente. Está dedicada a eso. Lamentablemente, eso puede significar que se prenda la mecha de nuevo.

¿Guerra civil?

Ruiz recalcó en este contexto que los sectores de la derecha que propiciaron el acuerdo de noviembre de 2019 (integrados por figuras como Mario Desbordes o Juan Antonio Coloma”, “hoy no cortan nada. Se los comió la derecha que no quiere cambios. Lo que no se entiende es que si no había intención de cambiar nada, para qué avanzaron en un acuerdo. Esto puede costar una guerra civil“.

-¿Cómo?

Claro. Abrieron la posibilidad de una reformulación constitucional y ahora quieren abortar ese proceso porque, en el fondo, no creen en ninguna transformación posible.

-¿Efectivamente la suerte del Gobierno se juega en el plebiscito del apruebo versus el rechazo?

La suerte del Gobierno está totalmente unida al proceso constituyente, pero también al camino que vayan a tomar las transformaciones sociales. Pase lo que pase, gane quién gane, el proceso de cambios va a seguir vivo.

-Si el resultado es muy ajustado, ¿no se calman las aguas?

El plebiscito será muy estrecho. Y en ninguna de esas dos variantes tendremos un escenario simple. Pero la posibilidad de encauzar un malestar social gigantesco, latente, que aún no ha tenido ninguna resolución, es urgente. Sobre todo porque después de la pandemia, la situación está más complicada que en octubre 2019. Lo dicen todos los indicadores. Entonces, encauzar ese proceso institucionalmente es una responsabilidad histórica. De lo contrario, vamos a tener más situaciones de desborde político y social.

-¿Por qué hablas de una guerra civil?

Porque pueden estallar las cosas. Hemos tenido otros momentos en la historia en que frente a la discusión de una nueva Constitución, se generan situaciones complejas. Nosotros vamos hacia un periodo convulso. Y si seguimos sin respuestas o pensando que  vamos a resolver las cosas sólo con tanquetas, estamos mal encaminados. El problema de la desigualdad o la situación de la Araucanía no se van a resolver con las mismas recetas de los últimos 3 ó 4 gobiernos.

-¿El problema de Boric es buscar soluciones mirando el espejo retrovisor? 

De Gabriel y de todos los que son parte de este entramado. Ellos están obligados a hacer un balance histórico respecto a cómo y por qué terminamos metidos en el 18 de octubre. Las personas que vienen de la Concertación y que quieren colaborar desde allá adentro, también tienen que aportar a ese balance. No se puede repetir lo que ya esta archi comprobado que no funciona.

-¿Y ahí cuál es el rol del Gobierno?

Esto va más allá del Gobierno. Lo que está andando es un proceso histórico. Hay que darle espacio a  los partidos, anclarse en la sociedad, en los movimientos sociales. Y aquí cierro con lo mismo que dije al comienzo: es muy importante sopesar que hay una derecha que está buscando desestabilizar al gobierno. En esas condiciones, urge reorganizar un proceso de transición de las transformaciones.  ¿Cuáles podemos hacer? ¿Cuáles no podemos hacer? Es clave definir eso para poder ordenar el relato

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