¿Somos ciudadanas de segunda clase?

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    Niña de 17 años es asesinada y enterrada en el patio de su liceo en la comuna de El Bosque, niña de seis años violada por un familiar en Puerto Mont
    t, mujer asesinada a martillazos por su pareja en Quillón… estas son las noticias de un solo fin de semana en Chile, estas son las cosas a las que se ven expuestas las mujeres de nuestro país en pleno siglo XXI donde pareciera ser que hemos conquistado todas las libertades… Y sin embargo, mientras todas sentimos ese puñal en el corazón al imaginar lo que debió vivir esa pequeña, hay muchas que se escandalizan cuando hablamos de legalizar el aborto (en tres causales) en Chile…

    Debo confesar que hasta hace sólo unos días yo era una de esas que decía por qué las mujeres se creen con el derecho a decidir sobre otra vida sólo por el hecho de que están en su cuerpo… debo confesar que hasta hace algunos días había olvidado la realidad que vivimos las mujeres en un país sub desarrollado como Chile y sólo me había centrado en lo que los medios quieren que nos centremos, en las formas y no en el fondo. Y es que legalizar el aborto no es dar pase libre a las mujeres para que hagan lo que deseen si quedan embarazadas, no será en Chile como en Estados Unidos que si tu bebé viene con síndrome de down puedes abortar y el Estado te cubre todo, no, no será así, despenalizar el aborto es hacernos consciente de nuestra realidad, y darles a las mujeres no el derecho, sino la dignidad que el patriarcado les ha quitado y les sigue quitando día a día por el simple hecho de haber nacido mujer.

    Una realidad en donde las mujeres aún no tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos en todas las instancias de la vida, y quizás a ti que eres profesional esto te parezca raro, pero en nuestro imaginariamente desarrollado país, aún hay mujeres que son obligadas a tener sexo por sus esposos, en otras palabras que son violadas por ellos porque ¿para eso están no? Un país dónde los machos recios se niegan a usar preservativos porque un hombre bien hombre no los usa y así son las cosas, cuídate tú, y no me importa si las pastillas anticonceptivas te hacen mal o bien eso es un tema de la mujer no del hombre, un país en donde buena parte de los hombres cree que criar es cosa de mujeres y que ellos cumplen con poner su parte de los genes y con buena suerte el dinero y el resto que lo vea mamá, que para eso ella “abrió las piernas” y así una larga lista que no, no es resentimiento ni odio a los hombres, es simplemente tener los ojos abiertos para comprender lo que sucede allá afuera, fuera de nuestras casas y nuestras creencias, una realidad amigas y amigos que se vive en todos los estratos sociales, porque la violencia de género no es exclusividad de las clases bajas, porque vestidas de joyas y ropas de marca las mujeres de la socialité también se bancan los efectos de un machismo implícito que ya ni siquiera pueden ver.

    Legalizar el aborto en Chile es devolver a la mujer en mínima medida su poder, su poder de decir, fui violada, fui violentada, no puedo tener a este bebé, y es permitir que lo hagan sin ser tratadas como delincuentes
    , sin juzgar, sin tratarlas de la peor escoria, porque hay que tener las faldas bien puestas para decidir abortar, no porque sea heróico, sino porque es doloroso, ¿o acaso ustedes creen que una mujer que aborta lo hace porque es feliz haciéndolo, porque para ella es como cambiarse de zapatos? no, claro que no, una mujer que aborta sabe que algún día o de alguna forma ese peso no la dejará dormir, y sin embargo lo hace, aunque con ello muera también un trocito de si…

    Legalizar el aborto en Chile es hablar también de justicia social, sí justicia social, porque las mujeres seguimos siendo ciudadanas de segunda clase, sin privilegios y sin honor, lo son aquellas que no tienen apellidos rimbombantes o amigos poderosos, esas que no pueden saltarse a la ley y tener un aborto bien atendido y bien pagado, porque no me van a decir que las hijas de clase alta no abortan, claro, ellas lo hacen, pero nadie lo sabe, y nunca nadie las va a tratar de delincuentes, tal como nadie nunca trató como delincuente al hijo de aquel senador que eliminó una vida de este mundo por manejar ebrio y simplemente no pagó, porque ellos nunca pagan. ¿O acaso usted, la señora que se esfuerza para educar a sus hijos e hijas, cree que si violan a la hija de uno de los llamados pro vida, la van a hacer tener al bebé? ¿O que si una de ellas viene con un embarazo inviable y decide abortar sus padres la van a denunciar, o algún médico o doctor? Claro que no, ustedes ya lo saben bien, en Chile es más tremendo vender frutillas en la calle que robar el dinero de medio Chile… somos ciudadanas de segunda clase, y en nombre de la vida nos quieren perpetuar en este estado permanente.

    Y no, no soy pro aborto, yo no abortaría, o al menos eso creo hoy, sin embargo, y luego de haber estado hasta hace unos pocos días cegada por el discurso patriarcal, me he preguntado, como se pregunta Silvio Rodríguez “si alguien roba comida y después da la vida qué hacer, hasta dónde debemos practicar las verdades”, yo no abortaría porque tengo una visión de la vida, del mundo y de las energías que me hace creer que es más fuerte el daño que me causaría a mí y a las generaciones futuras abortar que tenerlo, sin embargo, si algún día una amiga, o una hermana tiene que abortar, por la razón que sea, no quiero tener que salir del país con ella o esconderla porque el Estado de Chile dice que es delincuente, no quiero esperar a que esté muriendo para que la trasladen a lugares clandestinos y pase lo que sea con su vida.

    No estoy en contra de la vida, estoy a favor de la consciencia y porque soy mujer, y porque personas cercanas a mi han sido violadas y abusadas, porque amigas mías son ofendidas y agredidas a diario en sus trabajos, por sus novios, por el viejo de la esquina, porque yo misma he sentido el miedo de ser mujer y he tenido que dejar amistades de lado porque todo lo reducen al sexo, por eso es que para mi legalizar el aborto es un deber social
    , lo que le debemos a las mujeres, a las niñas, a un país tan desigual y violento, tan misógino y machista que ni siquiera nos permite poder hacer un acto tan doloroso sin ser cuestionadas… legalizar el aborto en Chile es un tema social vital, y pido perdón a todas aquellas que han necesitado hacerlo y no lo han hecho porque nos olvidamos de la realidad en la que vivimos, porque he descubierto que yo no tengo ni tendré la valentía de mirar nunca a los ojos a una mujer que fue violada y necesitó abortar y no pudo porque yo no supe salirme de mis propias experiencias y creencias, si un día pasa un loco y viola a tu hija, a tu esposa, a tu madre o a tu hermana, si tu ella queda embarazada, tendrás el coraje de mirarla a los ojos y decirle “no, no puedes abortar, porque no es tu cuerpo, porque no tienes derecho, porque si te violaron por algo será”…

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