Chile y enfermedad mental: Retrato de un país

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El Estudio de Prevalencia de Patología Psiquiátrica”, realizado por el Psiquiatra Vicente y Cols, entre los años 1992 y 1999, es uno de los dos únicos estudios a nivel poblacional, es decir general en Chile. El estudio arroja cifras contundentes: un 36% de la población mayor de 15 años ha tenido un desorden psiquiátrico a lo largo de su vida, mientras que un 22,6% había tenido un desorden en los últimos años.

Según el Psiquiatra se excluyeron de dicho estudio a las minorías de personas que viven en las calles o en instituciones como hospitales y cárceles, concluyendo el mismo especialista que “es posible suponer que las prevalencias reales son mayores puesto que estas minorías tienen una mayor frecuencia de enfermedades mentales”.

En dicho estudio, los trastornos que presentaron mayor incidencia en la población chile arrojaron cifras inquietantes: un 11,1% de la población tiene agorafobia, un 9,0% tiene depresión mayor y un 6,4% dependencia del alcohol.

Dentro de los llamados “grupos de diagnósticos”, un 17,9% de la población padecen trastornos ansiosos, un 15% padece trastornos afectivos y un 14,4% posee trastornos por uso de sustancias. Todos estos trastornos a lo largo de la vida.

En cuanto a la tendencia del consumo de alcohol en la población entre 15 y 64 años, un 24% de quienes declararon haber consumido alcohol en el último mes, estaba dentro de la categoría de bebedores problema.

Según el Centro de Investigación Periodística, CIPER, en su columna “Chile, desigualmente deprimido”, escrito por los investigadores de la Universidad de Chile, Macarena Orchard y Álvaro Jiménez, declaró que “en el país que pelea por el campeonato mundial de la desigualdad, la depresión y la tristeza no son padecimientos que todos suframos por igual. Las cifras reunidas en la investigación muestran que los sectores que tienen más incertidumbre ante el futuro cargan también con mayores niveles de padecimientos sicológicos”.

La columna de Orchard y Jiménez, recalcó, que “esta mirada a los problemas de la equidad y la salud mental, muestra nuevamente que, ante ambos temas no estamos a la altura. Los problemas de salud mental se han vuelto críticos en el Chile actual, uno de cada tres chilenos sufre problemas de salud mental en algún momento de su vida; y que las enfermedades mentales son la principal causa de pérdida de años de vida saludables”.

El artículo recalca que esta realidad epidemiológica no se refleja en la distribución del gasto en salud: el fisco cubre débilmente los tratamientos y deja la mayor parte del gasto en manos de los propios enfermos.

Chile según el OCDE, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, indicó que los chilenos son los que más gastan en salud entre los países del OCDE por la baja cobertura de planes y medicamentos, lo que explica un mayor gasto de la población directamente de sus bolsillos según un informe de este organismo.
Pocos pueden pagar finalmente el alto costo que tiene los tratamientos psiquiátricos y psicológicos. Tema que se vuelve particularmente delicado en opinión de Orchard y Jiménez en el caso de la depresión, al ser una enfermedad que afecta al 21,67% de la población adulta, que reporta haber recibido diagnóstico médico de depresión alguna vez en al vida.

Los investigadores señalaron que, dentro de las patologías mentales, la depresión es la que tiene mayor peso en términos de “AVISA”, indicador que permite medir la importancia relativa de las enfermedades en términos de la pérdida de años de vida saludables.

Entre las 10 enfermedades que más años de vida saludables hacen perder, se encuentran en primer lugar las Depresiones Unipolares, Dependencia al alcohol, Trastornos ansiosos, Alzheimer y otras demencias, Esquizofrenia, Trastorno bipolar, Migraña, Dependencia a drogas, TPT (Trastorno Postraumático por tensión) y Epilepsia.

En el mismo medio, CIPER, en su columna “Deuda pendiente: Desigualdad y trastornos mentales en niños”, señaló que “Chile tiene tasas elevadas de trastornos mentales en niños y adolescentes: tasas de nivel mundial. Para los investigadores Marianella Abarzúa y Álvaro Jiménez, el problema probablemente se debe a que nuestra desigualdad también es de nivel mundial”.

En opinión de estos investigadores “la política tiene un rol central para solucionar este problema pues los trastornos mentales no son sólo enfermedades: son también resultado de conflictos sociales que hablan de transformaciones culturales y de la composición de la estructura social, donde lo que justamente están faltando son un apolítica pública y recursos para enfrentar este problema”.

En ese sentido, afirman que “mayores niveles de desigualdad se traducen en un a mayor prevalencia de trastornos mentales”.

En opinión del reconocido médico psiquiatra y especialista en neurociencias, Rodrigo Paz, “Chile es un país brutalmente enfermo”, esto después de efectuar un diagnóstico al país a 40 años del golpe.

El Psiquiatra corrobora sus palabras con datos que muestran altas tasas de depresión, estrés y adicción en la población, señalando que son todas enfermedades que se han desatado luego de la imposición del modelo neoliberal instalado en la dictadura, concluyendo que la población chile se instaló en la anomía, “que es la pérdida de la confianza en que existe un colectivo”, un fenómeno que genera aislamiento e insensibilización.

“Chile es el país que tiene la tasa de depresión más alta del mundo. En la última Encuesta Nacional de Salud se logró establecer que 2 de cada 10 chilenos presentaban síntomas depresivos como para provocar algún grado de incapacidad funcional. Si uno compara eso con la estadística internacional, el promedio en estudios similares, hay 4 veces más prevalencia de síntomas depresivos en la población de chilenos adultos que en el resto de la población mundial”.

En esa línea, recalcó que “en todos los países del OCDE el suicidio de niños y adolescentes se mantienen estable o decae. Chile y Corea del Sur son los únicos países donde el suicidio va en aumento. Además 3 de cada 4 niños chilenos, declara que en su casa hay situaciones de violencia física y/o psicológica y 1 de cada 10 niños reporta que ha sido víctima de abuso sexual. También tenemos las tasas más altas del mundo en conductas de bullyng, de maltrato de niños por otros niños. Somos el país con mayor tasa de internación en cárceles del mundo y la tasa de institucionalización en hogares del Sename, también es de las más altas”.

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