TV: Saldos y retazos

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    El Festival de Viña, tema generalizado para los diferentes canales de televisión abierta y canales que se emiten a través del cable. Evento que sólo transmite una estación, en este caso CHV. Sin embargo, surgen por parte de quienes se suponen son competencia, un sinnúmero de programas satélites que, en diferentes horarios buscan primicias que sólo el ente emisor posee. Sus principales figuras en una Gala que tampoco les pertenece, junto a modelos de discoteques, luciendo tenidas, joyas y calzados que consiguen prestados, permitiendo que diseñadores y tiendas de moda elijan a sus modelos para exhibir sus productos. Y como si fuera poco, candidatas a reina representando a canales que no transmiten el Festival, apoyándolas enfervorizadamente.

    Error manifiesto de quienes debieran aprovechar esta instancia para plantearse como alternativas.

    Sumarse a Viña es el camino fácil para quienes se doblegan sin esfuerzo competitivo alguno, traicionado a la entidad a la que pertenecen al promover un producto ajeno.Por supuesto, Viña no es un producto a omitir. Pero, bien puede ser tratada como noticia dentro de un informativo. O ser materia de conversación de un espacio misceláneo.
    Competir con Viña no es fácil. Aunque tampoco un imposible. Requiere creatividad, producto escaso en una televisión facilista, que va en franca decadencia. ¿Qué se entiende por creatividad? Para Einstein, mostrar lo diferente de aquello que se conoce.

    Con este facilismo televisivo, cuya máxima demostración sucede con Viña, se evidencia el desconocimiento del medio por parte de quienes se desenvuelven como ejecutivos y que,por lo tanto, la creatividad para ellos resulta un producto inalcanzable.

    Revisemos lo sucedido con la programación general del año pasado. ¿Algún programa nacional quedará en la memoria colectiva de la audiencia? “Pituca sin Lucas”, la telenovela con que Mega inauguró su área dramática resulta lo más rescatable. Aunque nos recordara “Amores de Mercado” y otras producciones de María Eugenia Rencoret que sí sabe ofrecer productos que aparecen como diferentes a lo que es su tradicional exitoso estilo. Ella sabe y los resultados están a la vista. Sin embargo, el verdadero impacto de la temporada anterior fueron las teleseries turcas, que al incorporarlas a la programación de un canal que renace demuestran, también, conocimiento. Más, al ser dobladas por voces nuestras, lo que las aproxima de mejor forma a la audiencia.

    Volviendo a Viña, ¿ningún ejecutivo de canal alternativo ha pensado que la música y/o los artistas que se presentan pueden no satisfacer a toda la audiencia y que resulta necesario plantearse alternativas de otro tipo? Por supuesto, es necesario pensar, ser creativos y no contentarse con “saldos y retazos” de lo ajeno como solución. Actitudes como estas explican el bajo momento de nuestra televisión y las graves crisis que viven varias
    estaciones.

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