Evasión en Transantiago llega a su máximo en nueve años: ¿Falta de honestidad o diseño?

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¿Qué pasa con la evasión en el Transantiago? ¿por qué no pasamos la tarjeta BIP por el validador?

Según lo que contesta un pasajero a El Definido.cl: “Lo que sucede es que los chilenos somos una manga de patos malos“.

La gente que paga desde luego no le agrada ver al vecino evadir el pago, pero ¿cuál es el problema? ¿honestidad o mal diseño del Transantiago?

La evasión va en ascenso imparable, en la época de las micros amarillas, cuando la gente pagaba con monedas, la evasión era en torno a un 8%. Hace 9 años con la implementación del Transantiago -que prometía mejorar la calidad del transporte público y contener el insostenible crecimiento de los autos- la evasión experimentó un alza de 5,5% puntos porcentuales, llegando a un 13,5%.

Actualmente, un cuarto de los pasajeros no paga su pasaje validando su tarjeta BIP, el 26,9% y en algunas zonas del gran Santiago, muchas de ellas comunas muy deprimidas y con gran pobreza, la evasión llega a un tercio de las validaciones: sobre el 35%. ¿A que se debe todo esto?, ¿comportamiento de las personas o hay algo que no funciona en el sistema del Transantiago?

Al parecer ambos. Según estudios realizados por el profesor y autor israelí, Dan Ariely, sobre el comportamiento de los seres humanos el tema pasa por si se trata de ser más honestos o es una cuestión ligada al querer más dinero. La conclusión fue clara, si se deja un pack de Coca Cola, como lo hizo Ariely, en los refrigeradores de estudiantes de universidad, todas ellas habrán desaparecido en menos de 72 horas.

Pero lo curioso es que junto con las Coca Cola el investigador había dejado platos con dinero y estos permanecieron intactos, ¿conclusión? Aparentemente es más facil tomar objetos que dinero sonante y cantante.

Los siguientes experimentos sobre esta materia arrojaron las mismas conclusiones: dependiendo si tenemos que tratar con dinero o con un sustituto tendemos a mentir más en cualquier experimento que ponga a prueba nuestra honestidad cuando no somos recompensados con dinero en efectivo.

El cambio de transacción en monedas, como pasaba en las micros amarillas, a un objeto equivalente como la tarjeta, ha hecho menos costoso moralmente evadir el pasaje y por tanto una razón posible, pero no exclusiva, del explosivo e insostenible aumento de la evasión sería el propio diseño de la política pública conocida como Transantiago y su forma de pago: la famosa tarjeta BIP.

Hay que tener en cuenta que solo el 30 % de los partes de evasión son pagados efectivamente. Esto, junto con el amparo moral que da al pasajero el considerar injusto el pago de un mal servicio.

Como también hay que considerar el nivel de pobreza que tienta a muchos habitantes a la evasión con la necesidad de hacer rendir sus miserables salarios evadiendo el pago de los pasajes en un contexto en que el transporte transcurre en una ciudad extremadamente desigual en su realidad social.

Para revertir la situación otros países con sistemas similares han optado por mantener el sistema de pago ‘abstracto’, pero hacer que las multas por evasión sean tremendamente concretas, haciendo a la persona pagar la multa (bastante superior al pasaje) en el momento mismo de recibirla.

Para revertir esta situación el gobierno ya anunció que pondrá urgencia al proyecto que da más atribuciones a los fiscalizadores como bajar del bus a los evasores y aplicar multas equivalentes a una falta grave ($450 mil).

Se ha llegado a límites insostenibles. Hay que intervenir con la creación de zonas pagas de alto estándar en los 500 u 800 paraderos con mayor demanda que perfectamente se podrían construir rápido vía concesiones”, declaró Víctor Barrueto, presidente ejecutivo de la Fundación Transurbano, que reúne a especialistas en transporte público.

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